dc.description | Iniciado el proceso de conquista española en América, en 1573 la Corona dictó las denominadas
Ordenanzas hechas para los nuevos descubrimientos, conquistas y pacificaciones, que establecían los
patrones fundacionales a seguir en el nuevo continente. Entre otras disposiciones, en ellas se señalaba
que todo conquistador, al momento de fundar una ciudad, debía elegir una comarca saludable, próxima
a fuentes de agua dulce, con amplios campos para laboreo y crianza de animales, donde abundase el aire
puro y limpio, con un clima templado y, fundamentalmente, alejados de la costa, "porque no se da en
ellos la gente a labrar y cultivar la tierra, ni se forman en ella también las costumbres" 1
.
El origen del puerto de lquique no responde a ninguno de esos patrones. En lo que se constituye en
una de las escasas excepciones urbanísticas en América, la ciudad no nace de una fundación española,
surgiendo en épocas prehispánicas como uno más de los numerosos enclaves de indígenas pescadores
del litoral tarapaqueño. Inserto en uno de los medios geográficos más agrestes del planeta, sin tierras
fértiles y alejados de fuentes de provisión de agua, poco tiempo después de consolidada la conquista del
Perú, la entonces aldea comenzó a prestar funciones portuarias, por su cercanía con el rico mineral de
Huantajaya, por la abundancia de guano en sus alrededores y, en menor medida, por la pesca artesanal.
Los ciclos económicos desarrollados por la minería argentinífera, a partir del siglo XVII, le dieron una
base poblacional estable que logró combinar, con distinto éxito, actividades económicas diversas,
orientadas fundamentalmente en el intercambio comercial con el interior. A inicios del siglo XIX, cuando
la extracción de guano y la pesca colapsaban, la exportación del salitre surge como rubro predominante,
lo que marcaría su preeminencia a partir de la década de 1830, cuando lquique se convirtió en el único
de la provincia autorizado para su exportación. La bonanza generada por este mineral atrajo verdaderas
multitudes, lo que estimuló la concentración urbana y la necesidad de satisfacer una demanda creciente.
Por otra parte, dada la importancia logística que adquirió con el correr de los años, lquique tuvo un
notable protagonismo como enclave estratégico. Durante el período colonial, y pese a su escasa
población, el puerto fue sometido a un régimen administrativo especial, siendo inicialmente cedido
como sitio generador de tributo a particulares, y luego en arriendo con beneficio fiscal. La creciente
importancia del puerto no fue compensada con un reforzamiento militar o burocrático, situación que, si
bien favoreció la vulnerabilidad respeto a naves enemigas de la corona o bien contrabandistas, también
estimuló la autonomía política y económica de sus habitantes.
La indefinida relación de la sociedad y el Estado en lquique continuaría siendo compleja durante los
primeros años de la República. Hasta la intervención fiscal en la zona, el poblado era un activo puerto de
contrabando, y sus habitantes vivían de él sin mayores cuestionamientos. La progresiva presencia
estatal, tanto en tiempos de administración hispana como peruana, vino a romper un orden establecido
por décadas, entorpeciéndolo mediante políticas aduaneras confusas y la designación de autoridades
con frecuencia ligadas a actos de corrupción. La transición del gobierno virreina! al republicano afectaría
también de manera notoria el movimiento portuario, al ser la aldea bloqueada e invadida
indistintamente por cada uno de los bandos en disputa, lo que generó una inseguridad general que se
reflejó en el dramático descenso de su población, en la década de 1820. | |