dc.creatorIglesia Católica. Arquidiócesis de Quito. Arzobispo
dc.date2017-08-02T17:12:13Z
dc.date2017-08-02T17:12:13Z
dc.date1914
dc.date.accessioned2023-08-11T19:41:52Z
dc.date.available2023-08-11T19:41:52Z
dc.identifierIglesia Católica. Arquidiócesis de Quito. Arzobispo. 1914. Alocución que Federico González Suárez, Arzobispo de Quito, dirige al clero así secular como regular de la Arquidiócesis y a todos los ecuatorianos de la República. Quito : Imprenta del Clero.
dc.identifierFER1L006611--msc03
dc.identifierhttp://repositorio.casadelacultura.gob.ec/handle/34000/18968
dc.identifier.urihttps://repositorioslatinoamericanos.uchile.cl/handle/2250/8265031
dc.descriptionAyer cuando por la tarde, el Sol, trasponiendo la enhiesta cordillera del Pichincha, se ocultó en el Occidente y dejó a esta nuestra ciudad alumbrada por la melancólica claridad del crepúsculo vespertino el año de mil novecientos trece se hundió también para nosotros en el abismo de lo pasado: era el último día del año: el tiempo avanza en su carrera, y hoy hemos comenzado ya un nuevo año. En el terminar de un año hay siempre algo de tristeza, como el acabamiento de la vida humana, a la claridad del día, que, poco a poco, se va amortiguando, sigue la oscuridad de la noche, que invade a la tierra, entenebrece la atmósfera, y todo lo envuelve en sombras.
dc.format16 p.
dc.formatimage/jpeg
dc.formatapplication/pdf
dc.languageesp
dc.publisherQuito : Imprenta del Clero
dc.subjectESCRITORES ECUATORIANOS
dc.subjectDISCURSOS
dc.subjectIGLESIA Y ESTADO
dc.subjectARQUIDIÓCESIS DE QUITO
dc.titleAlocución que Federico González Suárez, Arzobispo de Quito, dirige al clero así secular como regular de la Arquidiócesis y a todos los ecuatorianos de la República
dc.typeOtro


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