Artículos de revistas
Sobre un lugar de Vallum Antonini en la Amadis de Guale : el MS CCC 139 de la Historia Britonum como fuente del Amadis de Gaula primitivo
Fecha
1998Registro en:
0327-8859 (impreso)
2683-7900 (online)
Autor
Suárez Pallasá, Aquilino
Institución
Resumen
Resumen: El conocimiento de las fuentes de una obra poética no es un conocimiento innecesario. Todo el poema es un signo complejo que consiste en la arquitectura de otros signos menores cada vez más elementales. Así, en jerarquía ascendente, los monemas se ordenan en palabras, las palabras en sintagmas, los sintagmas en oraciones, las oraciones en períodos y todas las otras partes superiores en órdenes crecientes hasta la integridad del signo único y universal del poema. Todos los signos, desde los mínimos elementales por los órdenes intermedios hasta el máximo perfecto, consisten en forma y sentido. Poseer la lengua del poema, esto es conocer el valor habitual y figurado de todos sus signos, no equivale, sin embargo, a comprenderlo, sino a entender su mitad denotativa. La otra mitad, la connotativa, se da en la tradición y en la cultura. Conocer, en cambio, las realidades connotadas junto con la denotada equivale por cierto a comprenderlo. Con la connotación los signos transparentes y no calificados de la lengua se matizan y califican, se convierten de tal modo en nuevos signos, devienen así signos de signos y son en fm los signos plenos y verdaderos del poema. La tradición de la Jengua aporta un mínimo de connotación al poema, mientras que la de la cultura, atesorada en la escuela, aporta el máximo. Esa tradición de la cultura consiste fundamentalmente en las que denominamos fuentes. El conocimiento de las fuentes es, en consecuencia, necesario en cuanto que aporta el máximo de connotación para la comprensión perfecta del poema.