Trabajo de grado - Maestría
¿La mujer menor de catorce años requiere el consentimiento de sus padres para interrumpir el embarazo en Colombia?
Fecha
2022Registro en:
10.57998/bdigital.handle.001.12315
Autor
Acosta Prieto, Andres Felipe
Institución
Resumen
En Colombia, a partir de la sentencia C-355 de 2006 se cambió la forma de pensar sobre el aborto, y que en ella se buscó amparar los derechos fundamentales de las mujeres que se encontraban en unas circunstancias de agravio que hacían inviable su vida, y más aún tener que soportar un embarazo que pudo ser fruto de una violación o por el contrario su salud o su vida se encontraba en juego con la continuidad del embarazo, o el feto tenía una malformación. Situaciones que conllevaban a las mujeres a acudir a sitios clandestinos no regulados por el Estado para la práctica del aborto. En este evento, se produce insalubridad y riesgos injustificados para la vida de la mujer que acude a estos sitios y en algunos casos se ocasiona la muerte.
Esta sentencia, busca proteger estos derechos fundamentales que las mujeres aclamaban con desespero por no poder, de manera libre, optar por el aborto sino, por el contrario, el Estado obligaba a las mujeres a continuar con el embarazo. La sentencia despenalizó el aborto y estableció que también podían acudir a realizarse esta práctica de intervención voluntaria del embarazo las menores de edad. Esta sentencia, busca que sea eficaz el acceso a la IVE por parte de las mujeres que sufrían esos agravios para que pudieran de manera eficaz evitar la vulneración de sus derechos, siempre y cuando el embarazo se encontrara en las causales establecidas, al igual estableció que las instituciones prestadoras de servicio de salud no pueden negarse a realizar esta práctica, ya que no deben colocar barreras o requisitos no esenciales para acudir a este procedimiento.
La IVE, así como todas las intervenciones, requieren de un consentimiento informado que debe ser firmado por el paciente y de una serie de lineamientos y protocolos que toda entidad de salud debe realizar y prevenir a los sectores de protección. Cuando la persona que busca acceder a esta clase de procedimientos o intervención del embarazo voluntario en menor de catorce años, también se realizan los mismos lineamientos como si fuese una persona mayor de dieciocho años y de un consentimiento informado.
Esto quiere decir, que las posibilidades que tiene la mujer en este caso una menor de catorce años de edad, para tomar las decisiones acerca de la práctica de la IVE, depende de las tres causales que se evidencian en la sentencia C-355 de 2006, que expresa que la primera es por violación o acceso carnal violento sin consentimiento, la segunda por riesgo para la salud de la madre y la tercera por malformación del feto. Así la Corte Constitucional establece que en estas circunstancias todas las entidades promotoras de los servicios de salud están en la obligación de atender a estas pacientes que acudan a la práctica abortiva, y que ninguna entidad puede objetar conciencia, por el contrario, deben atender la práctica, para la eficacia prestación del servicio de atención a la interrupción voluntaria del embarazo.
Toda persona tiene la capacidad y autonomía para tomar sus propias decisiones ya que es un derecho y más si se trata de una decisión que concierne la salud y el bienestar de su propio cuerpo. Es por esto que en la sentencia T-697 de 2016, expresa que toda mujer tiene la autonomía de decidir sobre su propio cuerpo y más aún cuando se trata de una menor de edad y su decisión va en contra a la del tutor o la persona que la acompaña, siempre prevalece la decisión y la voluntad de la menor que es quien va a realizarse el procedimiento médico. Esta decisión, va acompañada también de una serie de protocolos en los cuales se ve reflejada la intervención del personal médico de apoyo que se asegura de la autonomía y la plena voluntad de la menor, haciéndole saber toda la información necesaria, tanto del procedimiento a realizar como de las consecuencias y resultados que se puedan dar con la intervención. In Colombia, since judgment C-355 of 2006, the way of thinking about abortion was changed, and it sought to protect the fundamental rights of women who were in circumstances of grievance that made their lives unviable, and even more so having to endure a pregnancy that could be the result of rape or on the contrary their health or life was at stake with the continuity of pregnancy, or the fetus had a malformation.
Situations that led women to go to clandestine places not regulated by the State for the practice of abortion. In this event, there are unhealthiness and unjustified risks to the life of the woman who goes to these sites and in some cases death is caused. This ruling seeks to protect these fundamental rights that women hailed with despair for not being able, freely, to opt for abortion but, on the contrary, the State forced women to continue with the pregnancy. The ruling decriminalized abortion and established that minors could also go to perform this practice of voluntary intervention of pregnancy.
This ruling seeks to make effective access to the IVE by women who suffered these grievances so that they could effectively avoid the violation of their rights, as long as the pregnancy was in the established grounds, just as it established that the institutions providing health service cannot refuse to carry out this practice, since they should not place barriers or non-essential requirements to go to this procedure.
The IVE, as well as all interventions, require an informed consent that must be signed by the patient and a series of guidelines and protocols that every health entity must carry out and prevent the protection sectors. When the person seeking to access this kind of procedures or voluntary pregnancy intervention in children under fourteen years of age, the same guidelines are also made as if they were a person over eighteen years of age and of an informed consent.
This means that the possibilities that the woman has in this case a minor of fourteen years of age, to make decisions about the practice of the IVE, depends on the three causes that are evidenced in the sentence C-355 of 2006, which expresses that the first is for rape or violent carnal access without consent, the second due to risk to the health of the mother and the third due to malformation of the fetus. Thus, the Constitutional Court establishes that in these circumstances all entities promoting health services are obliged to attend to these patients who come to the abortion practice, and that no entity can object conscientiously, on the contrary, they must attend to the practice, for the effectiveness of providing the service of attention to the voluntary interruption of pregnancy.
Every person has the capacity and autonomy to make their own decisions since it is a right and more if it is a decision that concerns the health and well-being of their own body. That is why in the sentence T-697 of 2016, it expresses that every woman has the autonomy to decide on her own body and even more so when it is a minor and her decision goes against that of the guardian or the person who accompanies her, always prevails the decision and the will of the minor who is the one who is going to perform the medical procedure.
This decision is also accompanied by a series of protocols in which the intervention of the medical support staff is reflected, which ensures the autonomy and full will of the minor, letting her know all the necessary information, both of the procedure to be carried out and of the consequences and results that can be given with the intervention.